Nadie sabe tanto sobre su ciudad como las personas que viven en ella y todos los ciudadanos tienen sus propias necesidades, deseos e intereses respecto al lugar en el que viven. En consecuencia con estas proposiciones, los procesos de participación se orientan fundamentalmente a recoger el conocimiento de los habitantes sobre su propia ciudad y en segundo lugar a integrar sus demandas en el proyecto colectivo. El resultado de los procesos de participación se mide por el grado de compromiso que adoptan los diversos actores respecto al resultado final.
 
Los procesos de participación son procesos continuos, que se desarrollan a lo largo de los trabajos. Las consultas y talleres requieren de metodologías y técnicas apropiadas acordes con la naturaleza de los planes y proyectos y ajustados a las circunstancias y realidad de los grupos humanos afectados.